La carta que le escribí a Sylvia Plath

No le pondré fecha a esta carta porque honestamente no sé cuándo seré capaz de hacerlo. Para ese día estará todo en su lugar y me sentiré feliz de haberlo logrado. Lo que tanto he anhelado.

A veces siento que estoy obsesionada con la vida de Sylvia Plath. Leo todo sobre ella, todo el tiempo. Supongo es porque sus poemas y todo lo que dejó escrito tienen un significado demasiado importante en mi vida. ¿No seré yo Sylvia Plath reencarnada? Siempre me lo pregunto y juro que todos los días intento que no sea así. Me desperté una mañana pensando en todo lo que tenía que decirle a Sylvia, no podía irme sin antes mostrarle en estas letras lo que tanto he guardado y solo ella debe saber. Fue así como empecé a redactar la carta a Sylvia Plath.

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El video se llama Recomendando autoras, y tu nombre seguido de dos puntos. Cuando terminé de verlo quise saberlo todo de ti. Bastó una sola palabra para que impactara en mi esa reproducción de no más de 15 minutos: Suicidio. Sylvia Plath se suicidó a los 30 años. Me llevó un par de semanas buscar todas tus obras y la principal, la que más deseaba leer La campana de cristal. Ansiaba saber por qué habías tomado esa decisión, y era mi objetivo descubrirla. 

No sé cuánto de tu vida cambiaste en la obra. Sabía que la novela era semi autobiográfica, y que plasmaste ahí tu realidad con ligeras modificaciones. Perdí la cuenta de las veces que lo he leído y tus poemas de la misma forma. Finalmente entendí lo que había sucedido. 

Sé cómo te sentías. Sé que querías hacerlo todo y estar en todas partes, que deseabas tantas cosas en la vida. Sé que no querías morir, sé que lo hiciste porque todo lo que tanto temías se hizo realidad y cuando te diste cuenta no supiste qué hacer. Sylvia, ¿por qué me siento tan identificada con todo lo que tus manos plasmaron en papel? ¿por qué siento que yo escribí tus poemas, tus pensamientos, tu diario, tu única novela?

Quería decirte que te prometí que no dejaría que la historia se repita. Perdóname si no lo logro. Siento que últimamente solo busco excusas para seguir con vida, porque en realidad lo único que deseo es la muerte. Porque no importa que tan distraída, que tan ocupada, que tan llena de energía esté, la muerte siempre está presente. La siento tan cerca de mí que es imposible alejarla. Solo está esperando que decida cuándo. Me pregunto si alguna vez lo sentiste, supongo que sí. Estás rodeada de personas, vas por la calle, trabajas, sales de compras, intentas estar lo mejor posible, pero tus pensamientos no cambian. 

 

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